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mar 24

El fruto del árbol. Reflexión sobre la piratería literaria


La piratería no tiene piedad con nadie.

La piratería no tiene piedad con nadie.

“La piratería literaria también afecta al vuelo libre”

Un árbol con frutos maduros siempre es agradable a la vista, y más cuando se trata de nuestros frutos preferidos. Enseguida buscamos la forma de alcanzarlos y comerlos. Hay muchas formas, por ejemplo, lanzando piedras, usando las ramas o una escalera;a veces podemos tomarlos sin esfuerzo alguno, ya porque sea pequeño el árbol, o porque la fruta madura haya caído. Con cualquiera de estos métodos quedará árbol para las siguientes temporadas, y por supuesto,más frutos. Sin embargo,a alguien podría también ocurrírsele tomar un hacha y echar abajo el árbol. Gente hay para todo, las cuales no les importa el después, solo el ahora. Lo peor es que a veces no se dan cuenta de lo destructivo que resultan sus acciones, que después de comerse los frutos logrados por dicha vía, acabó todo.
¿A quien se le ocurriría hacer algo semejante? Pues sí que sucede. Hay quienes ignoran deliberadamente el esfuerzo de quien plantó la semilla y cuidó la planta hasta que se hizo fuerte, la misma que con el paso del tiempo se convirtió en un árbol de buenos frutos. Sabemos que desde que nace la planta hasta que es polinizada la primera flor, pueden pasar varios años, hasta que por fin llegan los anhelados frutos; gracias a Dios por los que siembran, y también por los que escriben buenos libros, ensayos, reportajes, etc.
Una editorial guarda gran similitud con un árbol. Ambas nacen, crecen y dan frutos. En este caso, los frutos de la editorial son los libros, revistas y demás materiales que esta produce. Gracias a los escritores y poniendo a un lado las trabas que a veces las editoriales ponen, el conocimiento y el arte se han difundido a lo largo de la historia y han llegado a nuestras manos.Lamentablemente este maravilloso proceso está en peligro.
En los últimos años debido al desarrollo de las tecnologías, se está acrecentando un fenómeno dañino que siempre existió pero que ahora cobra mayor fuerza: la piratería.
Los piratas de la literatura impresa, motivados por diversas causas, ninguna de ellas legítimas, logran hacerse de un original específico, casi siempre últimas ediciones, y valiéndose de fotocopiadoras, escáneres y otros medios, reproducen el material y luego lo comparten, ya sea con fines lucrativos o simplemente por aparente altruismo. Lógico, es más fácil copiar un libro que comprarlo, máxime si el precio del mismo a veces duplique o triplique el salario mínimo de un país. Tal vez si la copia quedara entre dos o tres amigos, puede que no se notara el efecto, pero si alguien de forma irresponsable comparte la información de manera indiscriminada, o peor, la sube a internet, sucede entonces que habría una editorial que se quedaría con sus inventarios estancados, echando por tierra el esfuerzo de los escritores, editores, correctores, operarios de imprenta, distribuidores y un largo etcétera de gente que verían en peligro sus empleos, ni hablar del grave daño económico que presupone no recuperar una inversión, muchas veces elevada. Un ejemplo real en cifras, conozco de un libro que hace unos meses salió al mercado, editorial invirtió más de 25 mil euros y casi dos años de trabajo duro. Terrible sería que ese dinero no regresara, ni hablar de la desilusión del o los escritores, los cuales verían malogrado su trabajo y esfuerzo. Sería fatal si los escritores decidieran no seguir trabajando. Sería simplemente la sentencia de muerte de la editorial, y de la literatura escrita.
Siempre alguien dice que no hacen falta los libros, ya que en internet aparece todo. Cierto. Pero lo que está en internet, alguien debió escribirlo, y muchas veces sucede que lo bueno que se encuentra, es material pirateado.Y si queremos leer algo que valga la pena, debemos escoger bien, ya que cualquiera puede ponerse a escribir, pero no todo el mundo es capaz de poner los puntos sobre las íes.
Un escritor es un obrero más, su trabajo es duro, lo que menos espera es que su obra sea respetada, necesita llevar el pan a la mesa, y esa es su forma de hacerlo. Lo mismo podemos decir del resto de la estructura. Cada libro vendido es una victoria, un reconocimiento a la labor realizada. Saben que su esfuerzo no ha sido en vano, que más allá del dinero está el hecho de que el libro está cumpliendo su misión.
La piratería es un cáncer mortal que carcome las raíces de las buenas editoriales que todavía luchan por mantener con vida la tradición y el placer de recostarse en un sillón o en la cama con un buen libro. Es un hecho que por causa de la tecnología llegará el momento en que desaparezcan los libros de papel, pero todavía somos muchos los que no tenemos prisa, y mientras podamos retardar el proceso, mucho mejor. Seamos responsables, no copiemos libros, respetemos a los que dedicaron horas de su vida a escribirlos.
Cada libro copiado es un golpe de hacha en el tronco del árbol conocido como editorial. Recuerda que si sigues copiando, llegará el momento que no habrá nada que copiar, porque el árbol estará en el piso, seco, listo para convertirse en leña, y ser devorado por las llamas de la ruina y el olvido.

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