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jul 14

¿GPS o Cámara fotográfica? la pregunta del momento

Hay que cambiar de la cámara al GPS. Es un hecho, ningún piloto lo duda. El problema está en cuándo hacerlo. Sobre este asunto gira el debate en estos días en la comunidad de vuelo libre en Cuba. Y hay claramente dos tendencias; los que creen que ya es el momento, y que a partir del Campeonato Nacional de Parapente de 2016 se debe suprimir la fotografía aérea para validar las mangas, y por otro lado, los que consideran apresurada la propuesta. Y es que hay razones para sustentar tanto una idea como la otra.

Una cosa es cierta, al día de hoy, no hay suficientes GPS como para realizar una competencia usando solo este dispositivo. También es cierto que las cámaras fotográficas son una opción muy por encima a la de ubicar un juez en cada baliza, pero aun así, de lejos está que no deja ver el nivel real del piloto en la competencia, y este se puede desanimar a competir.

En el pasado Campeonato Nacional de Parapente (CNP) de 2014 se permitió por primera vez alternar el GPS con la cámara, lo cual agilizó el trabajo de los jueces, y también permitió dejar ver la desventaja de una opción respecto a la otra. Varios pilotos sin merecerlo perdieron puntos porque se equivocaron al tomar la foto desde el sector FAI. Desde arriba creyeron estar en el lugar correcto, cuando en verdad todavía estaban fuera.

Mediante las fotos es imposible medir cuanto hizo el piloto por la victoria. Un ejemplo claro de este último campeonato. El piloto Anller Lovaina se encontraba bien posicionado en el resultado de la primera manga, y fue a la segunda y última con todas las intenciones de seguir escalando. Y lo hubiera logrado, pero falló en la última baliza. En las fotos que hizo de la misma, estaba claro que llegó hasta allí, pero por desgracia le faltaron pocos metros para entrar en el sector FAI. Él asegura que sí entró, pero evidentemente el efecto visual le jugó una mala pasada. Con GPS esto no hubiera pasado, y además, fue uno de los pocos que se lanzó hacia gol, que estaba a varios kilómetros a sotavento. En esa manga nadie llegó a gol, y se validó por el método de la hora de despegue, forma por demás injusta que no da una idea clara de la realidad.

Independientemente de lo ventajoso del cambio, más del 80 por ciento de la comunidad de vuelo cubana no podrá de inmediato “migrar” a GPS, y existen muchas razones para afirmar esto. Primero que todo, casi todo el material de vuelo que entra al país es por concepto de donaciones, y en menor medida por gestiones personales. Casi nadie, para no ser absolutos, puede pagar por el material. Y los pocos GPS que existen acá entraron por esa vía, y es obvio que estos instrumentos demoran más en perder su vida útil que una vela, por ejemplo, y los pilotos que nos donan material tardan más tiempo en cambiar de GPS que de parapente, además de que aunque pasen de moda, los de segunda mano siguen siendo caros, muy lejos del alcance del cubano común, por tanto comprar uno no es una opción válida por el momento. La otra variante sería usar la aplicación en teléfonos inteligentes, pero esta opción aunque es mucho más económica que el GPS tradicional, sigue estando lejos de la realidad económica del piloto cubano. Un buen teléfono móvil con sensores adecuados, y que aguante un vuelo de dos horas sin riesgo de perder el track, puede costar tan caro como un GPS de tercera mano, y una vez más, continúa siendo un problema por el momento. Hay que destacar que el costo de un GPS convencional puede representar en nuestro contexto varios salarios promedios.

Sin duda, aunque todos estén de acuerdo en la ventaja del salto tecnológico, serán muy pocos los que logren estar a la par del mismo, por lo menos en el futuro inmediato, y considero sería conveniente dar más tiempo a los pilotos a reacomodarse, y proponer el “apagón” fotográfico para un siguiente campeonato que no sea el del 2016, tal vez para 2018, en caso de que se acordara llevar la frecuencia del CNP otra vez cada dos años.

Recuerdo como si fuera hoy la gran resistencia que hubo cuando se propuso establecer el uso obligatorio de la cámara, pero finalmente se logró dar el paso, los pilotos buscaron opciones, por supuesto que con un poco de voluntad y deseos, grandes cosas se pueden lograr. Mientras tanto, seguir esperando a que por diversas vías y motivos, continúen entrando instrumentos de vuelo a Cuba, que en el 99 por ciento de los casos, encuentran una segunda oportunidad de ser útiles, y mostrar todo su potencial.

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